La alopecia androgenética (AGA) afecta aproximadamente al 50 % de los hombres y al 40 % de las mujeres en algún momento de la vida. La prevalencia aumenta con la edad: en hombres puede iniciarse desde los 20 años, en mujeres suele hacerse notable tras la menopausia, aunque puede aparecer mucho antes. A diferencia de otras alopecias, no es una enfermedad inflamatoria ni un fenómeno transitorio: es la expresión de la sensibilidad genética del folículo a la DHT.
La causa: DHT y sensibilidad genética
Cada folículo piloso tiene una sensibilidad genéticamente determinada a la dihidrotestosterona (DHT), una hormona derivada de la testosterona por acción de la enzima 5-alfa-reductasa. En personas con folículos sensibles —especialmente los del cuero cabelludo en zonas frontal, media y coronilla—, la DHT desencadena un proceso de miniaturización progresiva:
- Acorta la fase anágena (crecimiento) del ciclo capilar.
- Reduce el tamaño del folículo en cada ciclo.
- El pelo sale cada vez más fino, más corto y menos pigmentado.
- Finalmente, el folículo deja de producir pelo terminal y se convierte en vello casi imperceptible.
Los folículos del occipucio (nuca) son, en la mayoría de las personas, genéticamente resistentes a la DHT. Esta diferencia es la base biológica del injerto capilar: trasplantar pelo de zonas resistentes a zonas sensibles permite resultados permanentes.
AGA masculina: escala Hamilton-Norwood
El patrón clásico masculino sigue un esquema reconocible: retroceso de la línea frontal, formación de entradas y pérdida en la coronilla (vértex), que pueden confluir en estadios avanzados.
Retroceso simétrico de la línea frontotemporal. Sin pérdida en coronilla.
Entradas profundas y pérdida en vértex. Puente de pelo entre ambas zonas.
Las áreas se conectan. Banda fina de pelo en la parte alta.
Solo se conserva pelo en occipucio y zona temporal lateral.
La progresión es individual y no lineal: algunos hombres se estabilizan en estadios bajos durante años; otros progresan rápido en pocos años. La velocidad y el estadio final dependen de la genética y de si se trata o no.
AGA femenina: escala Ludwig
En mujeres, el patrón es distinto: la línea frontal habitualmente se conserva y la pérdida se manifiesta como un ensanchamiento progresivo de la raya central con afectación difusa del cuero cabelludo en la zona superior.
Adelgazamiento difuso perceptible en la raya central, mayoritariamente cosmético.
Pérdida claramente visible en la coronilla y raya muy ensanchada.
Adelgazamiento extenso con cuero cabelludo muy visible en zona central.
Mayor afectación en zona frontal, con forma de "árbol de Navidad" en la raya.
En mujeres es importante descartar causas hormonales o sistémicas que pueden coexistir o imitar la AGA: hipotiroidismo, déficit de ferritina (más detalle en nutrición y cabello), síndrome de ovario poliquístico o un efluvio telógeno sobreañadido.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico es principalmente clínico, basado en el patrón de la caída, los antecedentes familiares y la evolución temporal. El dermatólogo se apoya en:
- Tricoscopia: examen del cuero cabelludo con dispositivo de aumento que muestra miniaturización, variabilidad de grosor de las hebras y signos de daño folicular.
- Pull test: tracción suave de un mechón para evaluar la cantidad de pelo en fase telógena.
- Analítica: ferritina, hemoglobina, perfil tiroideo, vitamina D, B12 y, en mujeres, perfil hormonal cuando proceda.
- Fotografía estandarizada para seguimiento objetivo a 3-6-12 meses.
Una biopsia rara vez es necesaria, salvo dudas con alopecias cicatriciales u otras entidades específicas.
Tratamiento: principios generales
La AGA no tiene cura, pero se puede frenar y mejorar con tratamientos médicos. El objetivo realista es:
- Detener la progresión.
- Recuperar parte de la densidad en folículos miniaturizados que aún están vivos.
- En su caso, redistribuir pelo con injerto capilar en zonas donde el folículo ya ha desaparecido.
Cuanto antes se inicia el tratamiento, mejor pronóstico: los folículos miniaturizados pueden recuperar grosor; los folículos perdidos no.
Primera línea: minoxidil y finasterida
| Tratamiento | Indicación | Mecanismo | Resultados |
|---|---|---|---|
| Minoxidil tópico 5 % | Hombres y mujeres | Estimula folículo, prolonga anágena | 30-65 % de mejoría visible a 12 meses |
| Minoxidil oral dosis baja | Casos seleccionados, con prescripción | Sistémico, similar al tópico | Buenos resultados con buena adherencia |
| Finasterida 1 mg oral | AGA masculina | Reduce DHT bloqueando 5-α-reductasa | ~90 % de estabilización, 60-65 % de mejoría |
| Finasterida tópica | Selección de pacientes | Local, menor exposición sistémica | Eficacia comparable, menos sistémico |
| Antiandrógenos orales | AGA femenina seleccionada | Bloqueo o reducción de andrógenos | Variable según fármaco y perfil |
El esquema más habitual en hombres es finasterida 1 mg/día + minoxidil 5 % tópico dos veces al día, valorando incorporar mesoterapia, PRP o láser de baja potencia como soporte. En mujeres, minoxidil es la primera línea, complementado en casos seleccionados con antiandrógenos bajo prescripción especializada.
Cuándo plantear injerto capilar
El injerto se reserva para situaciones en las que el tratamiento médico no basta:
- Áreas claramente despobladas donde el folículo ya ha desaparecido.
- Línea frontal retrocedida con donante en buen estado.
- Alopecia estabilizada (idealmente al menos 1-2 años con tratamiento médico).
- Expectativas realistas y voluntad de mantener tratamiento médico tras la cirugía.
Profundizamos en candidato, técnicas FUE/FUSS, postoperatorio y resultados en la guía de injerto capilar.
Lo que no funciona (o tiene evidencia muy limitada)
- Champús con cafeína, biotina o "fórmulas anti-caída" como única medida.
- Suplementos vitamínicos sin déficit confirmado por analítica.
- Remedios caseros (aceites, masajes vigorosos, infusiones tópicas) como sustituto de tratamiento médico.
- Tratamientos "milagrosos" de venta online sin prescripción ni evidencia publicada.
Pueden complementar, no sustituir. Una rutina de cuidado del cabello coherente y un cuero cabelludo sano mejoran la apariencia del cabello que conservas y favorecen la respuesta a los tratamientos médicos.
Pronóstico y evolución
Con tratamiento médico bien indicado y mantenido, la mayoría de los pacientes estabiliza la caída y muchos mejoran densidad. Sin tratamiento, la AGA suele progresar, con velocidad variable según genética y edad de inicio. Cuanto antes se diagnostique y se inicie tratamiento, más folículos pueden preservarse: ese es el factor pronóstico más importante.
Para entender cómo distinguir la AGA de otras causas de caída, consulta también caída del cabello y efluvio telógeno. El estado nutricional puede modificar la velocidad de progresión: lee nutrición y cabello.